Karlheinz Wobser celebra su 80 cumpleaños

Karlheinz Wobser celebra su 80 cumpleaños el 28 de junio de 2016.

Hoy martes ha tenido lugar el 80 cumpleaños de Karlheinz Wobser, conocido por ser haber sido Presidente y CEO de LAUDA durante muchos años y por sus numerosas actividades honoríficas.

Karlheinz Wobser llegó al mundo el 28 de junio de 1936 en Dresde como hijo primogénito del Dr. Rudolf Wobser y Dorothea Wobser, de soltera Nitzki. Durante 1942, un año de guerra, empezó a acudir al colegio en Medingen, a unos 20 kilómetros de distancia, donde a su padre se le había encomendado la tarea de montar un departamento de maquinaria en la fábrica de comprobación de instrumentos. En su camino a la escuela, un recorrido de 1,5 kilómetros, a menudo Wobser debía lanzarse a la cuneta para escapar a los ataques aéreos. La noche del 13 de febrero de 1945, cuando Dresde quedó reducida a ruinas, fue una experiencia traumática. La educación controlada por los comunistas de las zonas de ocupación soviética tras el final de la guerra, en 1945, marcó también la trayectoria escolar del joven Karlheinz, que se quedó hasta 1950 en la escuela primaria de Medingen, donde aprendió ruso y fue "joven pionero". En 1954 terminó el bachillerato en el instituto de enseñanza secundaria Dresden-Süd. Como la mayoría, Wobser también fue miembro de la llamada "Juventud Libre Alemana (FDJ)" y de la "Sociedad para el Deporte y la Tecnología (GST)". Desde otoño de 1954, estudió ingeniería mecánica, especializándose en mecánica de precisión, en la Escuela Técnica Superior de Dresde. Durante un semestre de prácticas en la fábrica de comprobación de instrumentos de Medingen, Wobser adquirió, entre otras cosas, destrezas prácticas.

En mayo de 1955, sus padres maduraron la decisión de abandonar la RDA después de que creciera la presión política hacia su padre. Durante una práctica en Berlin-Teltow organizada por esta razón, consiguió pasar un total de 13 maletas a parientes del oeste de Berlín, que aún no había sido dividida por un muro. La familia Wobser huyó hacia Berlín Occidental en agosto de 1955, un mes después de su huida hacia Frankfurt am Main. La familia encontró alojamiento en Schwenningen am Neckar durante un tiempo. Hasta marzo de 1956, Karlheinz Wobser trabajó como mecánico en la fábrica de Wigo, en Schwenningen, mientras que el resto de la familia se trasladaba a Burlafingen, en Neu-Ulm. En aquel momento, el padre comenzó su búsqueda nacional de inversores, un emplazamiento y posibles clientes para una empresa propia y se encontró con el interés del Ayuntamiento de Lauda así como del fabricante Erich Widmann y su amigo Paul Hagspiel. El 1 de marzo de 1956 se fundó la fábrica de instrumentos de medición LAUDA DR. R. WOBSER KG, que este año conmemora su 60 aniversario.

Tras el fracaso de su procedimiento de admisión en la República Federal de Alemania, Karlheinz Wobser fue amenazado con su deportación a la RDA. Más o menos por casualidad, años después recibió su carné de identidad y, por tanto, la ciudadanía de la República Federal de Alemania. Las continuas inseguridades fueron una de las principales razones por las que Wobser no pudo terminar sus estudios. No obstante, tuvo un papel decisivo en la creación de la nueva fábrica de instrumentos de medición LAUDA de su padre. Como uno de los primeros empleados, adquirió, entre otras cosas, las nociones teóricas y artesanales básicas de la tecnología de refrigeración. Karlheinz Wobser es el principal responsable de la excelente reputación adquirida por los termostatos de refrigeración de LAUDA con el paso de los años.

En enero de 1957, Karlheinz Wobser conoció a la que sería su esposa, Gudrun Schüssler, de Tauberbischofsheim. Cuatro años después tuvo lugar su boda, en octubre de 1961. Tuvieron tres hijas, Andrea (1962), Gabriele (1963) y Ulrike (1964). A su vez, sus tres hijas han formado sus propias familias. Además, dos de sus hijas trabajan en la empresa. Fue entonces cuando, gracias a un nuevo y revolucionario programa, se inició el crecimiento constante de la joven empresa: un número de empleados creciente y fases de construcción encadenadas. Entre 1957 y 1977, Wobser fue director técnico de la empresa. Cuando el fundador de la empresa, el Dr. Rudolf Wobser, falleció el 17 de junio de 1977 con tan solo 66 años y tras una grave y breve enfermedad, sus dos hijos, Karlheinz Wobser y el Dr. Gerhard Wobser, se convirtieron en presidentes y CEO de la empresa LAUDA. A finales de 2002, Karlheinz Wobser pasó a la jubilación. Su sobrino, el Dr. Gunther Wobser, que hoy dirige la empresa familiar en su tercera generación, fue nombrado presidente y CEO. Dirigió la empresa junto con su padre, el Dr. Gerhard Wobser, hasta 2010, cuando este se jubiló tras 39 años.

Aparte de su trabajo y su familia, numerosos compromisos honoríficos han marcado la vida de Karlheinz Wobser. Fue miembro del consejo de administración de Sparkasse Tauberfranken entre 1985 y 2008 y juez mercantil honorífico en la Sala de lo Mercantil del Tribunal Regional de Mosbach entre 1996 y 2004 así como miembro de la Asamblea de Representantes de AOK durante muchos años. También es miembro de varias asociaciones de Lauda y ha sido miembro de la junta directiva del club de tenis de Lauda así como del aeroclub Bauland durante muchos años. Es, desde hace años, miembro del club de golf de Glashofen-Neusaß, junto a Walldürn. Aparte del golf, otras de las aficiones del cumpleañero incluyen viajar, por ejemplo, en cruceros, tocar el acordeón y el teclado, cuidar sus estanques de peces koi y montar en barco deportivo en los lagos de Mecklenburg, especialmente con sus cuatro nietos, así como pintar, actividad que ha iniciado recientemente. Celebró sus bodas de oro con su esposa Gudrun hace cinco años.

Wobser siguió con gran interés la reconstrucción de la Frauenkirche de su ciudad de nacimiento, Dresde, e hizo importantes contribuciones a la asociación de apoyo, de la que sigue siendo miembro. Por ello, Wobser fue también invitado a la fiesta de inauguración de la Frauenkirche de Dresde en octubre de 2005. "A pesar de todas las dificultades, puedo describir mi infancia en Medingen como un periodo feliz, aunque la memoria lo endulce", cuenta Wobser, que sigue manteniendo el contacto no sólo con su antiguo hogar sino también con sus antiguos amigos del colegio tras haber acudido con gran placer al primer encuentro de antiguos alumnos de su curso en otoño de 1985, aún en tiempos de la RDA. "Vive y deja vivir" es el lema esencial de Wobser y uno muy importante para él, pues le ha acompañado durante sus ocho décadas de vida.

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